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domingo, 24 de agosto de 2014

Una rebelión fallida en el marco de la historia colombina

» En este episodio protagonizado por Hernán Cortés participaron onubenses como el moguereño Gonzalo de Umbría, Alfonso Peñate y sus hermanos, que eran de Gibraleón, y el piloto de Palos de la Frontera Diego Cermeño.
18 agosto 2014
Hernán Cortés.
Hernán Cortés.
Ángel Custodio.Sabido es que en la conquista de lo que luego se llamó Nueva España, la tropa de Hernán Cortés estaba muy cansada de luchar sin perspectivas de ver un posible final, y todos deseaban regresar a Cuba donde tenían familiares o donde se vivía con una mayor tranquilidad, sin tener que dormir con un ojo abierto, para evitar que te cortasen el cuello con un afilado cuchillo mexicano.
Se formó un pequeño grupo que contando con  la peculiar enemistad que existía entre Hernán Cortés y el gobernador de Cuba.  Diego Velásquez, pensaban que al llegar a la isla serian muy bien acogidos. Tramaron la estrategia de detener e Cortés y encerrarlo en un calabozo, (lo que hicieron Escudero y Cermeño) y después, robar un bergantín y aprovechando la noche emprender la huida con destino a la isla.
En este grupo estaban, entre otros,  fray Juan Díaz; Diego de Ordás, el alguacil de Baracoa Juan Escudero, el moguereño Gonzalo de Umbría, Alfonso Peñate y sus hermanos, que eran de Gibraleón y el piloto de Palos de la Frontera, Diego Cermeño.
Tambien formaba parte del grupo, Bernardino de Soria, que fue quien los delató cuando se arrepintió de emprender  la huida.
Cuando Hernán Cortes fue liberado, arremetió contra los que se habían rebelado, y al suceder todo tan rápidamente, no les había dado tiempo a ponerse a buen recaudo,  y les impuso unos fuertes castigos ejemplares.
Se formó un Consejo de Guerra, al parecer presidido por Hernán Cortés y a Escudero y Cermeño, le condenaron a la horca, a Gonzalo de Umbria, le cortaron parte de un pie, a los hermanos Peñate, le atizaron cien latigazos a cada uno y a los que quedaron, (que estarían temblando), los mantuvieron vigilados.
A Fray Juan Diaz le salvó su condición de clérigo, pues si hubiera sido un soldado, hubiese corrido la misma suerte que Escudero y  Cermeño.

viernes, 18 de julio de 2014

Alonso Pérez de Trigueros, héroe con Cortés

» Hijo legítimo del matrimonio formado por Fernando de Trigueros e Inés Martín, llegó a tierras americanas con la expedición de Narváez y formó parte del ejército de Hernán Cortés.
14 julio 2014
Escudo que Carlos I le concedió a Alonso Pérez.
Escudo que Carlos I le concedió a Alonso Pérez.
Ángel Custodio. Muchos fueron los triguereños que emprendieron la aventura americana, pero uno de los que más se distinguió fue Alonso Pérez.
Alonso Pérez había nacido y era vecino de Trigueros. Hijo legítimo del matrimonio formado por Fernando de Trigueros e Inés Martín. Llegó a tierras americanas con la expedición de Narváez y formó parte del ejército de Hernán Cortés.
Era el  único licenciado o universitario en la expedición pues tenía la titulación de “Bachiller”, o sea que era de los pocos que sabía leer y escribir, aparte de .los frailes.
En combate estuvo mucho tiempo con Cortés y fruto  de su efectividad, le fueron concedidas varias encomiendas. Entre ellas la de Acamistlahuaca,cerca de Taxco y la mitad de Tezontepec, en el Estado de Hidalgo.
Fue uno de los heroes  en la conquista de Tnochtitlán. Pues consiguió salvar los 104 escalones de donde se dominaba toda la ciudad
Vista general de Trigueros. / Foto: andalucia.org
Vista general de Trigueros. / Foto: andalucia.org
Asistió al recibimiento de Catalina Suárez, la esposa de Cortés a su llegada en pequeño embarcadero de La Rambla, cerca de Ahualco. Este acercamiento de Alonso a Cortés, después se convirtió en enemigo del Capitán General y hasta declaró en su contra, como testigo en el juicio de residencia que se siguió al Marques del Valle de Oaxaca acusándolo de la muerte de su primera esposa.
Cuando decidió casarse, vino a Trigueros para hacerlo con su novia de siempre, Elvira Pérez, y de este matrimonio nacieron 13 hijos, (8 varones y 5 hembras)
El bachiller Alonso Perés, falleció en 1562 en México. En 1537, el rey Carlos por sus muchas hazañas con el ejército de Hernán Cortés le concedió escudo de armas.

La expedición de Alderete

» En las tripulaciones de los barcos de Alderete iban algunos moguereños y palermos, como Pedro Alonso Roldan, natural de Moguer que iba como capitán de uno de ellos y al que acompañaba su hijo Rodrigo Simón. También formaba parte de la expedición de Alderete, Pedro Franco, natural de Palos, hijo de Juan Franco y Elvira Gil.
30 junio 2014
Ángel Custodio nos trae un nuevo epiosido de la historia colombina.
Ángel Custodio nos trae un nuevo epiosido de la historia colombina.
Ángel Custodio Rebollo. El capitán Julián de Alderete, (en algunos textos su apellido  figura como “Aldrete”),  había sido antiguo camarero del influyente Obispo Rodríguez de Fonseca. Era natural de Tordesillas y se había convertido en persona muy influyente.
Recaló Alderete en Santo Domingo y consiguió, porque era persona muy considerada y quizás temido por su influencia, que incluyeran sus barcos en la flota que Rodrigo de Bastidas estaba formando para auxiliar a Cortés. Las autoridades de La Española designaron a Alderete como tesorero oficial de la expedición.
La inclusión de Alderete en la comitiva dio muchos quebraderos de cabeza a Cortés, pues eran frecuentes las disputas entre los dos y, se dice que fue el mas interesado en la tortuta a Cuauhtemoc, quemándole los pies con aceite hirviendo, para que confesara donde había escondido el oro.
Alderete se convirtió en enemigo intransigente  de Cortés y dijo embarcaba para Castilla para decirle al Emperador que Cortés era un traidor. Pero la mala suerte le acompañó, porque enfermó poco después de partir de Veracruz y murió cerca de La Habana, envenenado según algunos.
En las tripulaciones de los barcos de Alderete iban algunos moguereños y palermos, como Pedro Alonso Roldan, natural de Moguer que iba como capitán de uno de ellos y al que acompañaba su hijo Rodrigo Simón. Estaba casado con Inés Álvarez.
Rodrigo era hijo legítimo del matrimonio y embarcó con armas y un caballo que había comprado en La Española. Como había intervenido con acierto en diferentes batallas, fue premiado con una encomienda, aunque posteriormente le fue confiscada. También  intervino en la conquista de Nueva Galicia, donde recibió como premio otra encomienda yal final participó en Nuevo México con Francisco Vázquez de Coronado.
También formaba parte de la expedición de Alderete, Pedro Franco, natural de Palos, hijo de Juan Franco y Elvira Gil, y debió llegar a México después de la conquista, participando en la pacificación de Nueva España.
Fue testigo en el litigio de “las casas del marqués del Valle de Oaxaca” en 1550. Manifestó que  la primera vez que fue a México, el “marqués” tenía casas y aposentos grandes, también casas de recreo con huertas y se comentaba que procedían de las antiguas propiedades de Montezuma.

jueves, 12 de junio de 2014

Y la vida sigue…

Escultura de Gonzalo Guerrero en Cozumel, la isla más grande del Caribe mexicano.
Escultura de Gonzalo Guerrero en Cozumel, la isla más grande del Caribe mexicano.
Ángel Custodio. Reconozco que no hay nada nuevo bajo el sol, la vida sigue igual, solamente que la sombra se proyecta a un lado u otro.
Ahora la mayoría de  los países africanos las están pasando muy mal, pero en los siglos XVII y XVIII aquí en España no todo iba económicamente bien. Con la aventura colombina, las leyendas surgieron por todos lados y el criterio general era la facilidad que había en las tierras recién descubiertas para amasar una fortuna en muy poco tiempo, lo que hizo que muchos españoles que no tenían ni oficio ni beneficio, decidieron  viajar a América e iban influidos por un espíritu aventurero para culminar sus pretensiones.
Generalmente, estas personas no tenían dinero para pagarse el pasaje y era frecuente que recurriesen  a enrolarse  como criados al servicio de algunos de los viajeros pudientes o como soldados en la  milicia colonizadora y, tan pronto pisaban tierra firme desertaban y se convertían en unos “sin papeles”, como los que actualmente llegan a nuestras  costas en pateras o saltando las vallas de las fronteras.
Al principio iban hombres solos, porque la aventura que emprendían no sabían si era para llevar a la familia, y las  primeros mujeres que se atrevieron  a ir,  eran casadas, que sabían los peligros de dejar a los maridos, y procuraban  formar un grupo familiar con hijos, padres  o hermanos.
Los hombres que marchaban solos, cuando llegaban se refugiaban en una falda nativa, formando en muchos casos un hogar paralelo al que tenían en España, olvidándose de sus obligaciones. Tal es el caso que refiere, no recuerdo si fue Bernal Díaz del Castillo o  Alvar Núñez Cabeza de Vaca en uno de sus libros, refiere que cuando se enteraron  que había un español viviendo en un poblado indio, pensaron que lo tenían de alguna forma retenido y para rescatarlo enviaron varios hombres armados en su busca , pero la sorpresa fue mayúscula cuando volvieron los soldados manifestando que el español les había dicho que agradecía la ayuda pero que ya había rehecho su vida entre los indios, que incluso se había cortado la oreja como todos los de la tribu  que además tenía tres hijos mestizos y que no deseaba volver. Se llamaba  Gonzalo Guerrero y era natural de Palos de la Frontera.

viernes, 25 de abril de 2014

Basada en hechos reales.

Siempre he querido novelar, en lo posible, una investigación histórica y por eso he titulado así mi pequeño artículo.  En él intervienen cuatro personajes, vecinos de Colima, y cuyas reseñas ha reflejado José Miguel Romero de Solis en su libro sobre los vecinos de la ciudad mexicana en el siglo XVI en adelante.
Manuel de Cáceres, natural de Segovia e hijo de Gonzalo de Cáceres y Maria de Oña, llegó a Nueva España en 1516, de allí paso a Cuba y en 1519, acompaño a Hernán Cortés. Se casó con Isabel Ruiz de Monjaraz. Este matrimonio tenía dos hijos, Gonzalo y Maria de Cáceres.
Manuel era muy emprendedor y plantó cacao y otras plantas que se había traido de Castilla y afortunadamente le dieron un fructífero  rendimiento.
La ilusión de estos padres era casar a su hija María y como la rondaba Juan de Arana, otro español, de Castañares, en la Rioja, decidieron que debían autorizar el matrimonio  y le  entregaron  la siguiente “Carta de dote”, cuyo texto era como sigue; **a vos, Juan de Arana. Hijo de Martin Sánchez de Arana, que Dios haya, vecino que fue de la villa de Castañares, de la provincia de Rioja, en tierras de Castilla la Vieja y de Juana de Baroja, su legitima mujer, questades presente, e decimos que por cuanto es tratado el desposorio entre Maria de Caceres, mi hija legitima, con vos, el dicho Juan de Arana, el cual si la voluntad de Dios Nuestro Señor fuere, está efectuado para se hacer y haciéndose y habiendo efecto por palabras de presente, según orden de Santa Madre iglesia, prometemos y nos obligamos nos ante vos […], de vos dar […] en dote y casamiento […] 4,000 pesos de oro de minas de ley perfecta, fundidos y marcados […], e más, la mitad de una heredad  de cacao que nos, los dichos Manuel de Caceres e Isabel de Monjaraz, habemos y tenemos plantada de cacao, que terná 8.000 pies, questá en el Camino Real que va desta villa de Colima a la villa de Zacatula por el termino que se dice Amatica, con todo lo que está plantado y edificado y se plantare y edificare de aquí adelante hasta el día que realmente y con efeto casardes y beladeres con la dicha María de Cáceres, nuestra hija, vos, el dicho Juan de Arana, hasta el dia que realmente y con efecto os diéremos y pagáremos los dichos 4.000 pesos deste dicho oro de minas deste dicho vuestro dote, os daremos a vos e a la dicha nuestra hija, de comer y beber, y vestir y calzar, y casa y cama, conforme a la calidad de vuestras personas,**
Pero Manuel de Caceras, al poco tiempo, murió de forma repentina, por lo que tuvo que aplazarse la boda, aunque ésta  no se celebró jamás, porque el dicho Juan de Arana, se casó con la que iba a ser su suegra, Isabel Ruiz de Monjaraz, ya que ésta estaba embarazada..
La conclusión de ésta historia fue que nació la hija de Juan de Arana e Isabel de Monjaraz, “porque habían sentido un ataque repentino de amor” [¿?]  y que Marie de Cáceres, tuvo que rehacer su vida y al fin se casó, pero fue  con Diego de Aguilar del Castillo, los que tuvieron dos hijos.
Y esta es la historia que está basada en hechos reales.  
                      Ángel Custodio Rebollo


Publicado en “Huelva Buenas Noticias” el 21 de abril de 2014

martes, 18 de marzo de 2014

¿De Moguer o de Cartaya?
Estaba buscando unos datos en el “Diccionario de Conquistadores y Pobladores”, de Francisco de Icaza y hubo algo que llamó mi atención , decía “JOAN LADRILLERO, vecino de Colima y natural de Cartaya….”
Es normal que cuando haces investigación histórica encuentres lo que no estabas buscando, pero decir que Juan Ladrillero era de Cartaya, contravenía todo lo que yo conocía sobre éste celebre piloto moguereño, por lo que me animé a seguir indagando sobre el tema, que me parecía  muy interesante.
Este hallazgo hizo  que repasase libros de Diego Ropero y otros autores que conocen muy bien la biografía del de Moguer, hasta que tropecé con uno que nombraba a “Joan Ladrillero” de Cartaya como “Juan Fernández Ladrillero”, pero como en la época que vivió este hombre los apellidos o apodos se utilizaban a voluntad y el primero era el ultimo y a veces, por el que se nombraba a la persona, no tenía ninguno de los apellidos de sus padres, seguí investigando para ver cuál era el resultado final.
Ya con el nuevo nombre, como Juan Fernández Ladrillero también lo mencionan algunos autores como nacido en Moguer , busqué en el libro de Romero de Solís, “Andariegos y Pobladores de Nueva España y Nueva Galicia”, que recoge a los  pobladores  que fueron al Municipio de Colima, y allí encontré más datos sobre Juan Fernández Ladrillero y creo que ya me atrevo a esbozar una pequeña biografía de éste “Piloto Mayor”, el de Cartaya.
Juan, desde muy pequeño estuvo cerca del mar y era frecuente verle entre marineros en San Miguel del Arca del Buey, zona que hoy es conocida por “El Rompido”.y dependiente del municipio de Cartaya. Esta atracción por el mar hizo que tan pronto tuvo edad para navegar se enrolase como  tripulante de las embarcaciones que  marchaban a Indias, y según Romero de Solís, realizo hasta 1535 once viajes.
Aunque, se dice que era analfabeto, efectuó examen ante Sebastian Cabot para “Piloto Mayor”, y en 1538 llega a México con su nuevo título, en la flota de Pedro de Alvarado .y realizó múltiples misiones al servicio de la Corona, entre ellas; con el capitán Bolaños en el descubrimiento de poniente, a Perú donde se había producido la insurrección de Gonzalo Pizarro, fue a Guatemala; Panamá, Nicaragua, Acapulco e incluso hizo viaje a las Islas Filipinas, bajo el mando de Legazpi. Obtuvo permiso para, en unión de Juan Yañez, buscar perlas. En resumen, fue un hombre muy activo y era muy respetado..
Como la mayoría de los que se aventuraron en América, aunque estaban casados porque era muy incierta la aventura que emprendían, , marchaban dejando a sus esposas e hijos en Castilla. Juan Fernández Ladrillero estaba casado con Catalina Martín Toscano, residente en Palos y tenían un hijo llamado Pedro de las Casas. Al parecer por la influencia del Padre Garcia de Soto, que quería llevar para América a las esposas de  los españoles que aún vivían en Castilla, en 1548, vino a Palos para recoger a su familia.
A poco de regresar a Nueva España, Ladrillero pasó una enfermedad grave que le duró varios meses y estando en proceso de curación Diego de Almodovar  quiso que le vendiera unos terrenos que tenía en el valle de Alima, prometiéndole pagarle 625 pesos, cuando en realidad su valor era casi del doble. Como no cedía, estando aun enfermo, le visitó el Alcalde Mayor Espindola, amigo intimo de Almodovar, y le propuso que fuera a Perú como piloto, a lo que Ladrillero se negó por su delicada salud. Espindola  ordenó que lo prendieran y en la cárcel, le coaccionaron para  firmar la venta, por lo que Ladrillero se vió obligado a efectuar la operación.
En Colima, tuvo varios cargos públicos. En 1566 siendo alcalde ordinario, fue suspendido por el alcalde mayor, Alonso Sánchez de Figueroa, por una denuncia que había presentado contra él, Melchor Pérez.
Falleció en Colima, donde había fijado su residencia, aunque no se conserva su tumba, porque la zona  sufre frecuentes terremotos.
Aún hoy existe una gran confusión entre los dos Juan Ladrillero, el de Moguer y el de Cartaya, e incluso algunos autores dicen que fue la misma persona, pero el libro de Icaza recoge el dato muy interesante  que, en la presentación que hizo de sus méritos y servicios decía; “Joan Ladrillero, dize que es vezino de Colima, y natural de Cartaya, que es en el ducado de Béjar e hijo legitimo de Pero Alonso Ladrillero e de Antona Garçía; e que ha diez años que pasó a esta Nueua Spaña y siruió a Su Magestad de piloto mayor, en el armada de Don Pedro Aluarado; y fue con el capitán Bolaños en descubrimiento del ponyente, por mandado de Vuestra Señoría Ilustrisima por piloto, e a ydo en seruiçio de Su Magestad a otros descubrimientos e conquistas fuera desta Nueua Spaña”
Aparte de todo lo expuesto, tenemos otros datos, como por ejemplo que las esposas tienen nombres diferentes, porque la del moguereño se llamaba Francisca de Cabrera y la del cartayero, Catalina Martin Toscano, aunque esta última vivía en Palos, que está a escasos siete kilómetros de Moguer.
Por otra lado se confunden y mezclan las dos biografías, hasta llegar a llamar Juan Fernández Ladrillero a los dos, cuando al parecer solo uno de ellos poseía el apellido Fernández.
Los dos tenían el título de “Piloto Mayor” y los dos fueron con sus barcos a México, Perú y otras zonas de Centroamérica, pero se le aplican distintas fechas de nacimiento, porque si el de Moguer se dice que había nacido alrededor de 1490, el de Cartaya parece que lo hizo en 1512 aproximadamente.
He reunido tanta documentación sobre este tema, que recuerdo haber leído, pero no logro localizarlo, que mientras el de Cartaya estaba dictando testamento y enfermo en Colima, el de Moguer luchaba en Perú contra Pizarro.
En resumen, que me uno a los que dicen que existieron dos Ladrillero, y ambos procedían de la provincia de Huelva.
                           Ángel Custodio Rebollo

Publicado en “Huelva Buenas Noticias”

jueves, 9 de enero de 2014

De  apellido  PINZÓN

Soy muy aficionado a  indagar  sobre temas intranscendentes, porque esporádicamente encuentro algún dato o frase que me hace continuar en mi investigación. A veces consigo lo que no esperaba y me congratulo de ello, como me ocurrió con la familia Pinzón,
En el entorno de Huelva se inició la gran aventura de Cristóbal Colon, lo que hace que los onubenses manejemos los nombres y apellidos de los que acompañaron al Almirante en su increíble aventura, y entre los muchos apellidos que nos han llegado, se encuentra el apellido Pinzón, que tuvo gran importancia en el acontecimiento.
Tres eran los Pinzón que embarcaron en el primer viaje  que partió del puerto  Palos de la Frontera el 3 de agosto de 1492. Vicente Yañez Pinzón, Martín Alonso Pinzón  y  Francisco Martín Pinzón. Dos de ellos fueron al mando de las naves y el tercero iba como Maestre.
La familia gozaba de un gran prestigio entre los habitantes de Palos, Huelva, Moguer,  y San Juan del Puerto, y cualquier empresa en la que los Pinzón se implicaran, era una garantía para la gente del mar, por lo que no me cabe duda, que la influencia para reclutar tripulantes, argumentando  que los que  irían al mando de dos carabelas eran los Hermanos Pinzón , fue decisiva.
El más conocido fue Vicente y, personalmente me ocurrió una anécdota que me animó mucho en la investigación. Hice un viaje de vacaciones a la región de Normandía, en Francia, y corroborando algo que había leído anteriormente, en  unas páginas, en mi torpe francés, en un pequeño Museo, supe que el Pinzón que había acompañado a un francés llamado Cousin, para descubrir una zona de Brasil, fue un llamado “Vicente Pinzón”, uno de los hombres de quién  nos ocupamos.
El viaje se decía que lo hicieron  antes que el de Cristóbal Colón, pero posteriormente se ha descubierto que se realizó en 1505 y que fue un rotundo fracaso, ya que Cousin y Pinzón, discutieron durante toda la travesía y no llegaron nunca a ponerse de acuerdo en nada.
Los Pinzón llevaban muchos años navegando por todos los mares  y habían ejercido las más diferentes profesiones marineras, pues eran  propietarios.de  barcos, tenían muy buenos conocimientos de navegación en alta mar y también habían ejercido como corsarios, y recorrido todo el Mediterraneo  un sinfín de veces  e incluso se dice que en algunos momentos cometieron  algún  acto de piratería. Ya sabemos lo cercanas   que estaban la actuación  de  los corsarios y la  de los piratas.
Le verdad es que los Hermanos Pinzón, fueron de excepcional importancia en la epopeya, aunque todo el protagonismo se lo ha llevado Don Cristóbal, porque los expertos dicen que sin la pericia de los hermanos Pinzón, no hubiese llegado a buen fin la gran aventura.
Los enfrentamientos por los distintos pareceres entre el Almirante y los patronos de la Pinta y la Niña, fueron demasiado frecuentes en toda la travesía y cuando en Noviembre de 1492 Martin Alonso se desvió de la ruta y se separó de Colón, al Almirante le cayó muy mal y se dice que  nunca lo perdonó, aunque volvieron e encontrarse en el viaje del regreso, hasta que una tormenta en la Islas Azores los separó de nuevo, retornando cada uno por su lado..
Martin llegó el 15 de marzo de 1493  a La Rabida y como venía muy enfermo se quedó en el mismo Convento, donde falleció a los dieciséis días.
En el tercer viaje por insistencia de la Corona, Vicente debía embarcar, pero rehusó hacerlo y designó  a su hermano Francisco como su sucesor,  alegando que quería navegar por cuenta propia. Sobre estas fechas  Vicente aparece por las costas de Normandía y al parecer es cuando navega junto a Jean Cousin. Esta expedición la ponen en duda los portugueses, alegando que el primero que llegó a las costas de Brasil fue Alvarez de Cabral.
Fue armado Caballero el 8 de octubre de 1501, en la Alhambra de Granada. Participó en numerosas expediciones y llegó a tener el cargo de Corregidor en Puerto Rico, hasta que fue designado Piloto Mayor de la Casa de Contratación de Sevilla, y desde entonces se pierde su rastro y no hay datos fehacientes sobre la fecha y lugar de su muerte.
Francisco  Martín  Pinzón  fue enrolado en el cuarto viaje de Colon, pero desgraciadamente  murió  ahogado durante  la travesía.
En 1519, el  Carlos  I concedió al apellido Pinzón, el siguientes Escudo de Armas: Tres carabelas navegando en el mar y saliendo de cada una de ellas una mano mostrando la tierra que se ve en el horizonte. Bordura con ancoras y corazones.
El apellido Pinzón, actualmente está  muy extendido por todo el mundo, especialmente en centro y Suramérica. En España, según los datos que constan en el Instituto Nacional de Estadística, hay 1238 personas que llevan  Pinzón como primer apellido y 1276 que lo llevan como segundo. En la provincia de Huelva  hay 66 con el primero y 94 como segundo.

                          Ángel Custodio Rebollo

miércoles, 18 de diciembre de 2013

De Lepe para América


Aparte de Palos de la Frontera, de donde partieron las tres carabelas de Cristóbal Colon el 3 de agosto de 1492, si hay un pueblo vinculado a la colonización en América ese es Lepe. De Lepe fueron muchas familias, unos como soldados, otros como comerciantes o mercaderes y los mas como colonos.
Por eso, si sus ancestros iniciaron su andadura desde Lepe, puede que estos datos les sean de utilidad. El archivo que transcribo a continuación  comprende desde el año 1511 hasta el 1555 y es como sigue:
La primera que tengo es una mujer, ANA DIAZ, viuda de Diego Sánchez, tonelero, hija de Juan Mercader y de Isabel Bernal, vecinos de Lepe y que marchó el 8 de marzo de 1511.
Al año siguiente, el 29 de marzo, partió DIEGO MARTINEZ, calafate, hijo de Diego Martínez, también calafate y de Violante Rodríguez; que iba acompañado de su hijo DIEGO, todos vecinos de Lepe.
El 8 de abril de 1512 fue el hijo de Alonso de Molina, llamado DIEGO DE MOLINA, vecinos de Lepe.
ALONSO GOMEZ, vecino de Lepe, hijo de Hernán Gómez y de Catalina González, embarcó el 15 de diciembre de 1512
Otro Alonso, ALONSO MARTIN DE LEPE, hijo de Alonso Sánchez y de Catalina Martín, vecinos de Lepe, se fue el 15 de marzo de 1513.
ISEO HERNANDEZ y MARGARITA GONZALEZ, hijas de Sancho González y de Teresa Rodríguez, vecinas de Lepe, lo hicieron el 30 de septiembre de 1513.
Un grupo formado por FERNANDO ALIAS y ALONSO ALIAS, su hijos, vecinos de Gran Canaria y FRANCISCO QUINTERO, de Lepe, hijo de Juan Quintero y ANTONIO GONZALEZ, también de Lepe, fueron autorizados el 28 de agosto de 1516.
El 23 de septiembre de 1516, embarcaron dos vecinos de Lepe, JUAN RODRIGUEZ, que estaba casado con Isabel González y su hijo ALONSO MATEOS.
Y el 30 de septiembre de 1516, embarcaron PEDRO DE LEPE, hijo de Hernán Gómez Raposo y de Catalina González, que iba acompañado de su sobrino HERNANDICO, hijo de Martín de los Ríos y de Sancha Guerrera, todos vecinos de Lepe.
Ya en 1517, el 19 de mayo, marchó el hijo de Catalina Alonso, él natural y vecino de Lepe, JUAN ALONSO.
El 18 de agosto de 1517, fue autorizado de nuevo HERNANDO, hijo de Martín de los Ríos y de Sancha Guerrera.
CRISTOBAL DE JAEN vecino de Lepe, y su mujer MAYOR GARCIA, embarcaron el 24 de julio de 1528.
JUAN DE FLORES, natural de Lepe, hijo de Pedro de Flores y de Leonor Hernández, lo hizo el 20 de abril de 1529.
Formando parte de la Armada de Cartagena, partió LOPEZ MARQUEZ, hijo de Francisco de Córdoba y de Ana Márquez, natural de Lepe, el 10 de julio de 1534.
El 12 de octubre de 1534, fueron autorizados para embarcar y para formar parte de la expedición de Diego de Almagro, al Perú, HERNANDO VALLERINO, vecino de Niebla, ALONSO MICHEL, vecino de Cáceres, y GARCIA BRAVO, FRANCISCO VALLADOLID, MARTIN TOSCANO y JUAN DE BREO, vecinos de Lepe. 
El 20 de junio de 1535, JUAN DE ABREU, hijo de Francisco Carrasco y de Elvira de Abreu, vecinos de Lepe, fue autorizado para embarcar con destino a Nombre de Dios.
                                   
FRANCISCO PEREZ, natural de Lepe, hijo de Alvar Pérez y de Juana Ramírez, fue a Nueva España el 2 de octubre de 1536.
LUIS DE SOLIS, hijo de Juan de Solís y de Ana de Torres, natural de Lepe, a Nueva España, el 9 de octubre de 1536.
En 1538, el 27 de febrero, embarcó para La Florida, el vecino de Lepe, HERNÁN BRAVO, hijo de Fernando Villarreal y de Marina Brava.
De nuevo hay una autorización de embarque a nombre de LUIS DE SOLIS, hijo de Juan de Solís y Ana de Torres, vecinos de Lepe, para marchar a Nueva España el 25 de junio de 1538.
A finales de 1538, el 13 de diciembre y con destino a Nueva España, marchó JUAN DE CONTRERAS, vecino de Lepe, hijo de Hernando Esteban y de Ángela Rodríguez.
Ya nos encontramos en 1539, y el 5 de enero y para ir a Nueva España fue autorizado JUAN RODRIGUEZ, vecino de Lepe, hijo de Francisco Rodríguez y de Catalina Delgado.
El también vecino de Lepe, JUAN DE MORALES, hijo de Bartolomé de Morales y de Mayor Álvarez, lo hizo el 26 de septiembre de 1539, con destino a Nueva España.
Otro JUAN DE MORALES, pero éste hijo de Hernán Gómez y de Catalina Díaz, marchó a México el 17 de octubre de 1539.
El 20 de febrero de 1540, marchó  HERNAN BRAVO, hijo de Hernando o Fernando de Villarreal y de Marina Brava.
Al parecer iban y venían con mucha facilidad, algo que nos resulta difícil de comprender, con lo penosos y peligrosos que eran aquellos viajes.
El 7 de abril de 1540, otro vecino de Lepe, JUAN DE CÓRDOBA, hijo de Juan García y de Elvira Ramírez, partió para Nueva España.
FRANCISCO DE GIBRALEÓN, también vecino de Lepe, hijo de Francisco de Córdoba y de Ana Márquez, fue con destino a Nombre de Dios.
JUAN GOMEZ VAZQUEZ, vecino de Lepe, hijo de Gonzalo Vázquez y de Catalina González, con su mujer ELVIRA MUÑOZ BECERRA y una hija, fueron para Honduras en el año 1554. Como criado de Juan Gómez Vázquez les acompañaba ANTONIO RAMIREZ, también vecino de Lepe e hijo de Juan Gómez y de Ana Ramírez.
Una familia que fue en 1554 para la colonización de Nueva España, fue la compuesta por el vecino de Lepe  FRANCISCO DE CONTRERAS, hijo de Rodrigo Yánez Contreras y de Isabel Alonso y a quien acompañaban su mujer ANA RAMIREZ y sus cuatro hijos.
Y para Honduras, el mismo años, fue otra familia menos numerosa que la anterior, porque solo estaba formada por JUAN MARTINEZ DE VERDUSCO, de Lepe y su mujer JUANA DE ESPINOSA.
En extranjero, pero que era vecino de Lepe, hijo de Andrés de Flandes y de Lucrecia de Grimaldo, llamado MELCHOR DE GRIMALDO, fue este mismo año para Tierra Firme.
MARCIAL DE CONTRERAS, presbítero de la Diócesis de Sevilla, vecino de Lepe, hijo de Hernando Esteban y su mujer Ángela Rodríguez. Que marchó en 1554 a Nueva España, llevando como criado a BARTOLOME DEL RIO, soltero, vecino y natural de Sevilla, hijo de Francisco de Molina el Viejo y de Isabel del Río
En 1555 tenemos un grupo muy numeroso compuesto por el DOCTOR BRAVO, natural y vecino de Lepe, hijo de Hernán Ramírez y de Isabel Brava, que fue de oidor a Nueva España y que iba acompañado de su mujer, ANA PEREZ, y a quienes acompañaban como criados los vecinos de Lepe, el también hijo de Hernán Ramírez e Isabel Brava, FRANCISCO RAMIREZ, soltero; ANTON TENORIO, hijo de Alonso Montano y de Teresa Lorenzo, soltero y varios procedentes de otras poblaciones.
Por factor del mercader sevillano Pedro Ramírez, fue a Tierra Firme, ALONSO MARCOS, vecino y natural de Lepe, hijo de Rodrigo Marcos y de Isabel Valbuena.
A final de 1555 fueron autorizados para viajar a Nueva España, ISABEL RODRIGUEZ, natural y vecina de Lepe, hija de Gonzalo Gómez Toscano y de Catalina Martín, la Serrana, viuda; con sus hijos MARIA ALVAREZ Y GASPAR DE LOS REYES y CATALINA MARTIN, mujer de Fabián de Espino, residente en Nueva España.


              Ángel Custodio Rebollo
DE LA GARZA


Este apellido ha sido una constante de mis investigaciones, por mis artículos en Odiel sobre la familia compuesta por Marcos Alonso y Constanza de la Garza, de Lepe, que según mis datos marcharon a América, con sus hijos Isabel, Luisa, Constanza, Melchor, Sebastián y Francisco. Figuraban como criados el Licenciado Álvaro García de Navia y partieron en 1566. En mis referencias Marcos Alonso había nacido en 1525 y Constanza en 1529.
Los diferentes artículos sobre esta familia publicados en Odiel Información, que después reprodujo la revista de Internet “Somos Primos”, que se edita en Florida, hizo que recibiese muchos correos electrónicos solicitándome ampliación de los datos publicados y ofreciéndome a su vez lo que los interlocutores poseían para ampliar mis conocimientos sobre el tema. Los correos llegaban de Texas, Florida, México, California, Monterrey, etc, ya que el apellido “de la Garza” ó “Garza” simplemente, esta muy extendido por el sur de los Estados Unidos y norte de México.
Intenté investigar en el Archivo Parroquial de Lepe, sin encontrar nada, ya que según me dijeron, parte de este archivo fue expoliado en el siglo XIX y también sufrió destrozos con la guerra civil de 1936.
Pero hace pocos días, mi amigo tejano George de la Garza, me envió un e-mail informándome que en un libro sobre los conquistadores judío-cristianos de Monterrey se decía que Constanza de la Garza y su hermano Antonio, fueron quemados a muerte por la Inquisición en las Islas Canarias como resultado de un Auto de Fe celebrado en 1526.
Aunque mis referencias daban como fecha del  nacimiento de Constanza 1529, ya sabemos que en aquellos tiempos los errores en los escritos eran muy frecuentes, pero si fue quemada en la hoguera en 1526, no pudo marchar a América en 1566. Surgen muchas dudas por conocer si había mas de una Constanza de la Garza
He consultado al Archivo de Canarias y me informan que el proceso referente no se conserva en el archivo inquisitorial y que la procesada fue relajada en 1526 cuando ya había fallecido.
Seguiré investigando porque el tema lo merece.

                                                         Ángel Custodio Rebollo.

jueves, 28 de noviembre de 2013

GINÉS PINZÓN


Natural de Palos de la Frontera, hijo de Francisco Hernández y de Catalina Martín Pinzón, apodada “La Pinzona”,. Casado con María de Valenzuela y con  hijos.-
Era un piloto que participó en las conquistas de México, Michoacan, Colima y Jalisco.
Se había dedicado durante algún tiempo al tráfico de esclavos negros asociado con un tal Antonio Rodrígues, de Lisboa.
Cuando llegó a México en 1519,  fue a Nueva Galicia con  la expedición de Nuno Beltrán de Guzmán. Posteriormente paso a residir en San Juan de Puerto Rico.
Al parecer no abandono su antigua profesión de trafico de esclavos, porque el 13 de julio de 1535 reclamó que había ido a Lisboa en el navío “Concepción” de Antonio Rodrígues  y llevaba  cuatro esclavos negros de su propiedad y que le fueron requisados en el puerto portugués,
Sev dice que el tráfico de esclavos  lo hacía Ginés Pinzón, lo mismo en Europa que en América. ya que hay constancia que en 1545 hizo una venta a Juan de Salazar de seis esclavos negros, que estaban marcados con su hierro en la cara y que fueron vendidos por unos trescientos cincuentas pesos de oro.
Falleció a finales de 1548 y su viuda contrajo nuevas nupcias con Fernando de Gamboa.  
                                             Ángel Custodio Rebollo                                                                                                                                                                                           

sábado, 16 de noviembre de 2013

PICARESCA

Recién el Descubrimiento, la llegada a tierras americanas de personas que, por una u otra causa, se habían visto obligadas a huir de España, según cuentan las crónicas, creó una serie de problemas empeorados por la  falta de la infraestructura correspondiente, ya que por mucho control que se quisiera establecer, era una extensión muy grande para poderla vigilar.
Había algo que imponía respeto y a la vez temor, y eran los religiosos, llamémosle frailes, clérigos o sacerdotes Para unos, españoles que necesitaban mantener su fe  y para unos nativos, recién convertidos al catolicismo, que poco podían opinar sobre su nueva religión.
Todo esto hizo que muchos picaros, que sabiendo un poco de latín y falsificando documentos, que no era muy difícil falsear dada la precariedad de los que existían, se hicieran pasar por lo que no eran  y lograron introducirse en conventos, aldeas y villorrios como religiosos ejercitando funciones que no les correspondían.
Allí la mayor vigilancia la ejercía la Inquisición, quien cuando lograba descubrir a un impostor, le hacía purgar su delito, con azotes, prisión e incluso la relajación en autos de fe. Aunque, la infraestructura de la Inquisición en América también era bastante precaria y muchos caso, lamentablemente,  quedaron impunes.
Además actuaban como malandrines, algunos sacerdotes o religiosos que habían sido expulsados de  sus ordenes por mala conducta, como ocurrió con Fray Pedro Muñoz, franciscano sevillano que se movía por allí con dos hábitos, el franciscano y otro de jesuita y utilizaba el que mas convenía en cada momento. Como hablaba latín perfectamente, no tuvo problemas hasta que fue descubierto por el Santo Oficio. Procesado en 1584 manifestó que había dicho misa para conseguir dinero y comida.
Lo mismo alegó un novicio llamado Pedro Mendoza, que fue sorprendido celebrando una misa y manifestó que lo hacía para poder comer.
Aunque hubo quien lo hizo por presumir, como Fray Ginés de Lucena, agustino que solo estaba ordenado de subdiácono y también fue sorprendido. Se justificó diciendo que quería que lo tomaran por sacerdote, porque le daba mayor prestigio entre la gente.

                                      Ángel Custodio Rebollo

viernes, 8 de noviembre de 2013

DOCTOR  SANTIAGO  DE  VERA.

Santiago de Vera  nació en Alcalá de Henares, aunque en los documentos que existen no se ha localizado  la fecha. Estudió en Castilla y fue destinado a la Audiencia de la Isla la Española, donde no estuvo mucho tiempo, porque fue promovido como Alcalde de Corte  de México y en ese puesto estuvo hasta 1583,  cuando  fue nombrado para desempeñar el cargo de Presidente, Gobernador y Capitán General de las Islas Filipinas.
Llegó a Manila en mayo de 1584 y tomó posesión el día 22 de dicho mes. Traía instrucciones expresas para reformar la administración y su primera  medida fue la puesta en marcha de la Real Audiencia de Manila, que había sido creada por Cedula Real de mayo de 1583, pero aún no actuaba.
 Realizó su trabajo con gran brillantez y aprovechamiento, aunque tuvo que tomar decisiones que fueron muy radicales, como el juicio y la deportación a España  preso, al anterior gobernador,, Diego Ronquillo.
Continuó con la conquista del Maluco y la pacificación de otras zonas del archipiélago filipino y en 1588 cuando tuvo noticias de que los indígenas y algunos principales de Manila y la Pampanga , liderados por un tal Agustín  Legazpi, preparaban  expulsar  o  asesinar a los españoles, devolviendo las Islas Filipinas al Sultán  de Borneo, ordenó la construcción en piedra de la Fortaleza Nuestra Señora de Guía e hizo fundir artillería para su defensa
Cuando llevaba cinco años al frente del gobierno de Manila, el rey Felipe II a instancias de fray Alonso Sánchez, delegado del Obispo Domingo Salazar, dispuso la supresión de la Audiencia de Manila, nombrando sucesor de Santiago de Vera al caballero Gómez Pérez Das Mariñas, de origen gallego, quien en mayo de 1590 tomó posesión de estos cargos, embarcando de nuevo para Nueva España tanto el Gobernador de Vera, como los funcionarios de la Audiencia, quedando solo el Licenciado Pedro de Rojas como asesor del nuevo gobernador
Aquí he perdido la pista del Doctor Santiago de Vera, sin poder localizar como fue el resto de su vida ni la fecha y lugar donde terminó sus días.

                                  Ángel Custodio Rebollo.

lunes, 4 de noviembre de 2013

GONZALO GUERRERO, DE PALOS

Fueron muchos hijos de nuestra provincia los que emprendieron  la difícil aventura de separarse de la familia y marchar a un nuevo mundo con la incertidumbres de no saber nada de por allí, nada mas las cosas que repetían los que volvían y que a veces creaban una mayor desconfianza.
Bernal Díaz del Castillo cuenta en su “Historia Verdadera de la Conquista de la Nueva España”, como  fue llamado por Cortés, él y un vizcaíno llamado Martín Ramos, para decirles que unos indios de Mampeche habían comentado que tierra adentro había unos caciques que tenían retenidos a dos españoles y los utilizaban como esclavos. Cortés quiso que rescataran a los compatriotas, y para ello no escatimó en nada y decidió que dos navíos de pequeño porte, uno de ellos poco mayor que un bergantín, para que fueran soldados portando una carta de Cortés para que se la entregaran a los que estaban sometidos a esclavitud y que con su respuesta volviesen a Cozumel en poco tiempo.
El texto de la carta de Cortés que portaban los soldados decía así: “ Señores y hermanos: Aquí, en Cozumel, he sabido que estáis en poder de un cacique detenidos y os pido por merced que luego os vengáis aquí a Cozumel, que para ello envío un navío con soldados, si los hubiese des menester, y  rescate para dar a los indios con quien estáis y lleva el navío de plazo ocho días para os aguardar; venios con toda brevedad,...”
Los tres fueron indagando y buscando hasta que dieron con uno de los españoles, era Gonzalo Guerrero, hombre de mar y natural de Palos de la Frontera, quien explico a los que pretendían rescatarlos que, el ya tenía la “cara horadada y labradas las orejas” y no se atrevía de esa guisa volver a España. Además Gonzalo  se había casado con una india y tenía tres hijos y los indios los consideraban capitán en las batallas, por lo que su vida estaba allí.
Y así fue, como uno de los nuestros se quedó a vivir en el otro lado del Atlántico y quien sabe si sus descendientes son ahora actores en alguna película de americana.

                                                               Angel Custodio Rebollo

viernes, 19 de julio de 2013

Las leyendas

Todos los pueblos, desde la más remota antigüedad, tienen sus leyendas. Unas son sobre personas, otras de sucedidos o acontecimientos importantes ocurridos en lugar determinado y al final muchas de estas leyendas se convierten en un mito, del que se habla, bien abiertamente o de forma velada en conversaciones y cuchicheos.
Recuerdo haber leído una descripción de la leyenda, como el relato de la admiración del pueblo por lo sublime
Nosotros tenemos muchas leyendas en la historia de nuestra provincia, muchas de ellas se refieren a la época en que Huelva y casi toda su actual provincia fue invadida por los árabes, aunque, a veces, me surgen muchas dudas sobre la ubicación del personaje o sucedido.
El problema de las leyendas de la época musulmana es que se repiten en varios lugares con el mismo motivo o referencia. Me he encontrado con la leyenda del rey árabe que raptó a una princesa del norte de Europa y que viéndola triste y reunidos los sabios de la Corte, decidieron plantar los alrededores del palacio con almendros.  Y fue cuando estaba en todo su esplendor la floración del árbol, lo que hizo que le princesa al contemplarlo recordase la blancura del paisaje de su tierra y volviera a ser feliz.
Pues esa leyenda le he encontrado tanto en España como en Portugal. y con exactamente los mismos personajes e historia, aunque no su ubicación.
El inconveniente de algunas leyendas o personajes es que calan tan hondo en las poblaciones que se convierten en un mito y llegan a parecer totalmente reales.
Sin ir mas lejos, aquí en Huelva tenemos a un personaje llamado Alonso Sánchez de Huelva, que según dicen conversó con Cristóbal Colón en la Isla de Madeira y le contó que había naufragado en el océano y llegado a unas tierras lejanas, donde había visto a personajes de una raza diferente y con enormes  riquezas a las que no daban importancia.
La verdad es que los historiadores no acaban de ponerse de acuerdo y unos dicen que la leyenda es verdad y otros que el personaje nunca existió. No se ha encontrado documento o referencia creíble  que pueda corroborar esta leyenda, pero ahí sigue la historia en el aire y esporádicamente se habla o se escribe sobre Alonso Sánchez de Huelva y su encuentro con el Almirante.

                              Ángel Custodio Rebollo

sábado, 25 de mayo de 2013

DE APELLIDO; ALMONTE


Hace poco tiempo mencioné en un pequeño articulo en este periódico (Odiel Información), a los Almonte, una familia, al parecer criptojudía, que procedente de la población del mismo nombre en nuestra provincia, se estableció en Sevilla, en principio protegida por el Duque de Medina Sidonia y llegaron a alcanzar importante notoriedad entre la sociedad hispalense del siglo XVI.
Todo lo inició Diego García Domonte, hijo de los Señores de Pazo da Veiga en Lugo, y que cuando finalizó la guerra de Granada, adonde había venido a luchar al lado de los Reyes Católicos, decidió residir definitivamente en Andalucía, montando negocios de bodegas de vinos y aceites en Almonte, con la base económica que le había facilitado su padre. A poco de estar en nuestras tierras, cambió su apellido Domonte por el de Almonte,
Aquí conoció a una almonteña, Leonor Calvo, con la que contrajo matrimonio, del que nació un hijo varón.
Dada la gran importancia que adquirió Sevilla para los negocios,  después del Descubrimiento de América, decidió la familia marchar a la capital hispalense y establecerse para exportar sus productos a la Indias, con lo que muy pronto acumularon una importante fortuna., logrando con ello formar parte de la sociedad sevillana.
Paulatinamente fue aumentando la familia y se fueron repartiendo el trabajo unos permaneciendo en Sevilla y otros realizando frecuentes viajes a  Panamá y Perú donde tenían base de operaciones. Tuvieron varios socios, principalmente el moguereño Juan de la Barrera e incluso participaron en los negocios de perlas de Rodrigo de Gibraleón..
Los Almonte adquirieron mucha importancia en los negocios con el Nuevo Mundo y como la familia era ya muy numerosa,(algunos matrimonios tenían hasta 13 hijos), se repartieron el trabajo, estando unos en Sevilla, otros en Perú  y en Panamá, aunque siempre había mas de uno navegando.
Resultaron muy buenos políticos y fundaron poblaciones, defendiéndolas cuando eran atacadas por los piratas o tribus hostiles, por lo que también adquirieron compromisos militares.
Al final los Almonte ingresaron en la nobleza, aunque eso no impidió que alguno fuera condenado por la Inquisición, aunque solo fuera en efigie.

                            Ángel Custodio Rebollo

Eran serranos

La mucha gente que fue para América en los primeros años, aunque en los libros les llaman conquistadores, creo que deberíamos llamarles aventureros, ya que en las condiciones que partían para el Nuevo Mundo, el porcentaje de llegar al final del viaje en buen estado, era como una lotería. Los barcos eran autenticas cáscaras de nuez en la inmensidad del océano, estaban sometidos a tempestades, huracanes y tormentas, ataques de los piratas y la alimentación tampoco era muy allá, por lo que hemos de considerar que  aquello era una aventura.
Las personas habituadas a la navegación de los pueblos costeros de la provincia de Huelva, era lógico porque tenían fama de ser muy buenos navegantes, pero para los de tierra adentro, como la zona de nuestra sierra, no creo fuera lo mismo, ya que algunos en aquella época, solo habrían visto un barco en los libros.
Si embargo fueron muchos los que por necesidad o por osadía, se atrevieron a cruzar el Atlántico, incluso con toda su familia, como por ejemplo, Francisco Hernández, de Cortegana, el hijo de Hernán Domínguez, que junto con Teresa Rodríguez, su mujer, y su hija Isabel partieron el 7 de mayo de 1539 con destino a Nueva España.
Pero ese mismo día, también embarcaron con el mismo destino, Domingo Vázquez, hermano de Francisco Hernández y la hija de Francisco Gómez y de Maria Gómez, también vecinos de Cortegana y que está inscrita como “Francisca de Cortegana”.
Partieron de los diferentes pueblos, y así tenemos que de Aroche, el 18 de febrero de 1538 marchó  Martín de Vera y el 27 del mismo mes lo hizo Hernán Vázquez, ambos fueron con destino a La Florida.
Otras veces, cuando salían de la misma población y con idéntico destino, marchaban juntos, como hicieron Luís Varela y Francisco Romano, de Aracena, que el 28 de abril de 1534 fueron para el Perú. También de Aracena, partió el Capitán Francisco de Medina, que se enroló en la tropa de Hernán Cortés y que murió en la batalla de Jicalango, luchando contra los indios, ó Juan de Castilla, hijo de Ruy Martínez de Castilla y de Catalina Martines, que en marzo de 1534 marchó a Tierra Firme.
Gran parte de la serranía de Aracena, pertenecía en aquella época al Arzobispado de Sevilla y eran aquellos pagos del dominio de la Ciudad hispalense, por lo que muchos figuran en los documentos como sevillanos, perdiendo la mención de su procedencia original en los registros oficiales.
Pero hay otro detalle por el que es muy difícil localizar a vecinos de los pueblos de nuestra sierra en los asientos de partida, porque era frecuente, con objeto de obtener mayor facilidad para conseguir el embarque, que los que estaban interesados en marchar, fueran a esperar la autorización a Sevilla a casa de algún familiar y así al registrarse constaban como vecinos de aquella población.
También fueron serranos en la expedición de Fernando de Magallanes que dio la vuelta al mundo, como fue Juan de las Torres, que había dejado en su pueblo, Almonaster la Real, a su esposa Juana Serrano. Desgraciadamente falleció en el combate de Mactán el 27 de abril de 1521.
Otro que partió en la expedición de Magallanes, fue Lázaro de Torres, que era hijo del Físico de Aracena, Pedro Alonso. Marchó como “sobresaliente” en La Trinidad y bajo a tierra en la escala que hicieron en Tenerife, al parecer autorizado por Magallanes, siendo sustituido por Hernán López.
Los religiosos, clérigos, canónigos o frailes, fueron muchos los que eran procedentes de la sierra onubense, pero como en los registros, la mayoría figura solo con el lugar del convento del que han partido, son materialmente imposibles de localizar.
No obstante si tenemos datos de Juan Fernández, el hijo de Bartolomé Hernández y de Maria Gutiérrez, clérigo, natural de Cortegana,  que fue autorizado para viajar el 4 de septiembre de 1527
Algunos volvieron, pero lamentablemente muchos se quedaron o murieron en el Nuevo Mundo e incluso fallecieron en el viaje de regreso, porque no lo lograron resistir,  eso hace lo que comentábamos al principio que los que partían no eran conquistadores, eran aventureros.

                              Ángel Custodio Rebollo Barroso.

lunes, 22 de abril de 2013


Fray Andrés de Moguer.

He conocido muchos datos de Fray Andrés de Noguer, por  libros de Diego Ropero Regidor, a quien considero una autentica autoridad en la materia.  Ayer cuando leía una carta que el dominico moguereño escribía en diciembre de 1554 al Presidente y Oidores del Consejo de Indias, presentando sus quejas por el avasallamiento que sufrían los conventos de su Orden por los de los frailes franciscanos, me dispuse a revisar los datos biográficos que poseía, para recordar quien fue, entre los muchos que llegaron a America para evangelizar a los naturales.
Había nacido en Moguer, aún cuando no he podido conocer la fecha, pero si que sus padres eran hidalgos y que fue a estudiar a Salamanca, donde muy pronto profesó en la Orden de Santo Domingo,  continuando sus estudios de Artes y Teologia, en Italia..
A su regreso de Roma, fray Domingo de Betanzos lo eligió para que le acompañara a Nueva España, en el convento de Santiago, donde aprendió muy rápidamente la lengua nativa, convirtiéndose en un eclesiástico importante en México.
Pasó por los conventos de Puebla y Oaxaca, y a su regreso fue nombrado confesor del virrey Antonio de Mendoza, y unos años después, Francisco Tello lo designo como calificador del Santo Oficio.
En 1576 la Puebla de los Ángeles fue invadida por una epidemia de peste y allá fue fray Andrés de Moguer a colaborar con los enfermos, logrando hacer una magnifica labor hasta que fue extinguida la enfermedad. De allí pasó a Atzcapuxalco, donde aun persistía la epidemia.
Fray Andrés, que para ayudar a los indios y facilitarles alimentos, había vendido todos sus libros, poco pudo ejercer su labor humanitaria, porque días después de su llegada  a Atzcapuxalco. fue atacado por la enfermedad, por lo que decidieron su inmediato traslado al convento de México, donde llegó muy débil y murió al poco tiempo.
Fray Andrés de Moguer dejó escritos varios libros, muchos de ellos dedicados a los frailes de su Orden sobre sermones traducidos a la lengua mexicana. También escribió un relato biográfico  de la vida de Fray Domingo de Betanzos, fundador de la provincia de los dominicos en Santiago de México, que fue quien le había llevado a Nueva España.
                        Ángel Custodio Rebollo