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sábado, 16 de noviembre de 2013

PICARESCA

Recién el Descubrimiento, la llegada a tierras americanas de personas que, por una u otra causa, se habían visto obligadas a huir de España, según cuentan las crónicas, creó una serie de problemas empeorados por la  falta de la infraestructura correspondiente, ya que por mucho control que se quisiera establecer, era una extensión muy grande para poderla vigilar.
Había algo que imponía respeto y a la vez temor, y eran los religiosos, llamémosle frailes, clérigos o sacerdotes Para unos, españoles que necesitaban mantener su fe  y para unos nativos, recién convertidos al catolicismo, que poco podían opinar sobre su nueva religión.
Todo esto hizo que muchos picaros, que sabiendo un poco de latín y falsificando documentos, que no era muy difícil falsear dada la precariedad de los que existían, se hicieran pasar por lo que no eran  y lograron introducirse en conventos, aldeas y villorrios como religiosos ejercitando funciones que no les correspondían.
Allí la mayor vigilancia la ejercía la Inquisición, quien cuando lograba descubrir a un impostor, le hacía purgar su delito, con azotes, prisión e incluso la relajación en autos de fe. Aunque, la infraestructura de la Inquisición en América también era bastante precaria y muchos caso, lamentablemente,  quedaron impunes.
Además actuaban como malandrines, algunos sacerdotes o religiosos que habían sido expulsados de  sus ordenes por mala conducta, como ocurrió con Fray Pedro Muñoz, franciscano sevillano que se movía por allí con dos hábitos, el franciscano y otro de jesuita y utilizaba el que mas convenía en cada momento. Como hablaba latín perfectamente, no tuvo problemas hasta que fue descubierto por el Santo Oficio. Procesado en 1584 manifestó que había dicho misa para conseguir dinero y comida.
Lo mismo alegó un novicio llamado Pedro Mendoza, que fue sorprendido celebrando una misa y manifestó que lo hacía para poder comer.
Aunque hubo quien lo hizo por presumir, como Fray Ginés de Lucena, agustino que solo estaba ordenado de subdiácono y también fue sorprendido. Se justificó diciendo que quería que lo tomaran por sacerdote, porque le daba mayor prestigio entre la gente.

                                      Ángel Custodio Rebollo

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